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Kaz'fon El Cazador
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agosto 16, 2018
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agosto 17, 2018 - 10:01 pm
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Nombre: Kaz’lik (Kaz’fon) El Cazador.

Nivel De Rol: 2

Clase: Cazador

Tribu: Legítimamente, El Imperio Gurubashi. “Actualmente lucha al lado de los Lanza Negra”

Maestro: Ninguno.

Facción: Horda (Exiliado De Zul’gurub)

Edad: 30

Peso Y Altura: 75KG y 1.80mtr (Recto)/ 1.70 (Encorvado)

Orientación Sexual: Heterosexual.

Descripción Física: Troll de la jungla, bastante delgado pero tonificado. Su peso es notablemente ligero. Colmillos largos y gruesos, bastante afilados. Mandíbula débil, delgada y huesuda. Tiene la cara pintada con colores blancos y grises, en honor a Gonk

Descripción Psicológica: Un trol bastante entusiasta e hiperactivo. Puede llegar a ser bastante inmaduro, e incluso molestoso. Aun así, distanciándose de su actitud molestosa, él es muy fiel con quienes tiene confianza, puede incluso llegar a demostrar una seriedad encima sobre muchos trols en los momentos requeridos. Además de ser profundamente drogadicto sobre todo al mojo de los médicos brujos… los suele robar.
Inventario: Armadura simple, hecha de madera y piezas de acero. Como arma principal lleva un arco el cual fue regalado por su difunto padre, además de una lanza hecha con la mandíbula de su primera caza. Lleva unos cuantos mojos robados para consumo propio. Unas pocas piezas de plata y cobre.

Historia

“Un poco antes de la primera guerra, una pequeña familia de la tribu gurubashi gozaba del nacimiento de su nuevo miembro, Kaz’lik fue llamado. Este se le consideraba el orgullo de su familia, y el cual la iba a hacer famosa en toda Zul’gurub, el pequeño aprendía rápido, su padre, un orgulloso cazador le enseñaba las artes de la caza y la persecución, el niño, admiraba a su padre casi como un loa, y era válido, su padre había sido un experimentado cazador, el cual no habría recibido el reconocimiento que merecía, pero eso no lo paró de su camino. A los 10 años, Kaz’lik estaba listo para ir en su primera caza afuera de la ciudad, su padre iría con él para evitar cualquier tragedia. El patriarca le diría a su hijo:

“Kaz’lik, ya estas lo suficientemente maduro como para cazar tu primera bestia… tu objetivo será Zul’bakaru, un gigantesco raptor el cual ha aterrorizado Zul’gurub mucho tiempo, es tu trabajo terminar con el… si algo sale mal, estaré ahí para ayudarte.”

El hijo, tembloroso le asintió a su padre, a pesar de estar sumido en un miedo que lo hacía temblar.

Los trols caminaron por casi toda Vega de Tuercespina, llegando así a la costa. al asomarse, Kaz’lik podría ver el gigantesco raptor que se asomaba en el acantilado que terminaba en el mar.

“Mira hijo, tu presa está ahí”

El padre le entregaría su arco y flecha a su primogénito.

“Tendrás el honor de usar el Arco de tu tátara abuelo Kra’yek, no lo defraudes, tampoco a mí”.

El niño asintió con más pasión que antes, este se veía determinado a terminar con ese animal. Kaz’lik se acercaría lentamente a la bestia, este pondría silenciosamente la flecha en el hilo, y tiraría la misma cuerda hacia atrás… apuntaría al cuello del animal, tratando de darle una muerte instantánea y sin sufrimiento. El pequeño trol dispararía con una determinación indomable… pero, aun así con el entusiasmo y la concentración emitida por el, la flecha efectivamente perforaría parte del cuello del animal, pero este no caería tan fácilmente, por lo que dirigió una carga hacia el niño abalanzándose sobre él, rasguñándole la mayor parte de sus brazos, pero lo que más le dolería y que nunca olvidaría, sería que el raptor, con un hábil zarpazo, le arrancaría el ojo derecho, solo dejando el hueco en el. El niño llorando y gritando de dolor, vería a su padre, el cual le daría una mirada llena de confianza y pasión. El pequeño sobreviviente, usaría sus suficientemente grandes y puntiagudos colmillos, así atravesando el cuello del animal, dejándolo sin respiración. El raptor, a los pocos segundos caería en el suelo, muerto. El niño adolorido, pero feliz, empezaría a celebrar su victoria ante Zul’bakaru, a pesar de haber perdido un ojo en el proceso. El padre, orgulloso se le acercaría y le diría.

“Jaja!, ¡hijo mío!, ¡sabía que no me decepcionarías!, ahora como tradición de familia, escoge la parte que estimes conveniente de tu primera caza, y úsala para uso propio, no hay restricciones, ¡cualquiera!.”

Kaz’lik emocionado por escoger su parte, elegiría la mandíbula inferior del animal.

“Ohm… Una parte respetable hijo mío, sobre todo viniendo de esta monstruosidad, y dime, que harás con ella?”.

El hijo le respondería

“Yo…yo, hare una lanza!.”

El padre, casi llorando diría.

“JAJA!, Sabia que serias el orgullo de nuestra familia!, ahora ven, vamos devuelta a nuestra hogar, que la celebración espera!.”

El niño se reiría, y seguirá inmediatamente a su padre, este estaría llevando el cadáver en su hombro, para darle una despedida digna.

Una vez llegado a Zul’gurub, la madre del hijo lo estaría esperando en la puerta de su carpa, abrazaría a su hijo, las largas trenzas de la madre, las cuales estaban a la altura de la cadera, caerían suavemente encima de la cabeza de su hijo.

“Hijo mío!, qué bueno que estas bien!”

La madre le miraría la cavidad donde debería estar su ojo.

“En el nombre de Bethekk!, que te sucedió!?, no me digas que ese maldito raptor te hizo esto!?”

El niño asentiría con un poco de miedo. Después la madre le diría.

“Jaja!, bueno, sin dolor no hay ganancia, ¿no es así?”

El pequeño daría una carcajada ante el comentario de su madre.

“Ahora, ustedes dos, vengan adentro, ¡que la cena ceremonial esta lista!.”

El niño y su padre entrarían a la carpa con una velocidad inimaginable, ya que habrían pasado cazando todo el día al raptor. La madre del niño había preparado un estofado de ranas traídas de los lagos cercanos a la ciudad. Su hijo y su marido se zamparían la exquisitez, no dejando nada en la olla.

“Qué bueno que mi par de hombrecitos lo hayan disfrutado, ahora, vayan a dormir si quieren, apuesto de que su día fue cansador y largo.”

Kaz’lik asentiría con entusiasmo, antes de acomodarse en el piso para dormir… Al parecer, este niño había traído felicidad a su familia, para siempre.

—Años Después (TBC)–

Algo malvado se siente en la ciudad de Zul’gurub… una guerra civil ha estallado, devastando a la raza de los trols de la jungla, los Hakkari, fieles seguidores del señor de la sangre Hakkar, han tratado de imponer su creencia, aniquilando a cualquiera que ose a oponerse. Por el otro bando, están los correctos, los cuales quieren eliminar la presencia del maléfico loa de raíz, incluso si tienen que matar a sus hermanos en el proceso.

Durante este conflicto, el pequeño Kaz’lik ya habría crecido en un orgulloso adulto, sus dotes de cazador eran impresionantes, incluso para su padre. Estos como los correctos trols que son, están al bando en contra los Hakkari, dispuesto a todo para recuperar lo que alguna vez fue una prospera ciudad trol.

Una noche, los Hakkari planearon atacar el bando enemigo, enviando a sus Cazadores De Las Sombras, a esconderse en la luz de la luna, y espiar el territorio de los “Herejes”, Los cazadores, cuidadosamente, fueron uno a uno matando a los que montaban guardia, mientras que el resto de la gente dormía, no se escuchó ningún grito o sollozo, eran asesinos profesionales. Después de una hora, ya no quedaban guardias en pie, era hora del ataque… las tropas de Hakkar se movieron hacia el territorio rival, y empezaron el asalto con flechas de fuego, los niños empezaron a gritar, Kaz’lik y su familia se despertaron de golpe a ver que estaba sucediendo, y al salir de la carpa vieron en horrible panorama, de cómo los Hakkari empezaban a quemar su base.

El trol a cargo grito.

“TODOS, A LAS ARMAS, LOS HEREJES ESTAN ATACANDO”

Kaz’lik, su padre, y su madre tomaron cada uno sus respectivas armas. Kaz tomo su arco y su lanza, Su padre el arco de su abuelo, y su madre una lanza de piedra. La familia salió corriendo fuera de su carpa, listos para pelear, los demás trols de su bando se veían asustados, pero determinados a morir por lo que consideraban correcto.

Unos pocos segundos pasaron, y los trols de Hakkar empezaron a entrar en masa hacia su campamento, el padre del Joven, usaba su arco como todo un maestro, habría por lo menos eliminado 10 soldados enemigos, sin haber fallado ninguna flecha, mientras que la madre, la cual había atado sus trenzas en una coleta, destrozaba a sus enemigos con su lanza de piedra. Kaz’lik, sin quedarse atrás, también habría asestado unos cuantos flechazos a sus enemigos, pero al también ser habilidoso con la lanza, pudo cortar y desgarrar a sus enemigos, gracias a la resistente mandíbula de su primera caza.

Todo parecía ir bien, las tropas de Hakkar se reducían en número, su clara falta de intelecto les habría jugado en contra… pero detrás de tanto trol, y de tanto homicidio, se asomó el líder de ese escuadrón. Se veía claramente que era un Cazador de las Sombras, pero este claramente resaltaba sobre los demás de su clase, sus ojos estaban consumidos por la sangre, y con solo haber empuñado su espada de dos lados, las tropas aliadas retrocedieron, el claramente era un terror sobre el campo de batalla.

El padre de Kaz’lik, al ver como las tropas huían, decidió hacer algo impensado por cualquier otro de su bando, dejo su arco en el piso, y tomo un par de hachas, las cuales fueron tiradas al piso por los enemigos que el mismo había asesinado. El patriarca, determinado a terminar con el Cazador Sombrío, se abalanzo sobre él, gritando uno de los gritos más característicos que cualquier trol podría emitir.

“TAAZ’DINGOO”

El grito llego incluso a espantar a las aves, el consumido por Hakkar, vio sin miedo al patriarca, y con mera facilidad esquivo el ataque, y con un moviente certero, casi a la velocidad de la luz, le enterró uno los filos de sus espada doble en el pecho del Padre, este, al sentir como la espada atravesaba su piel, emitió un desgarrador grito, el cual, Kaz’lik y su madre oyeron, y fueron corriendo hacia la ubicación de su padre. Al llegar, pudieron presenciar de como su querido padre y marido había sido asesinado por el servidor de Hakkar. Este le dijo al Joven.

“Bueno, bueno, bueno, ¿así que este es tu padre huh?, realmente esperé mucho más de un trol con su cuerpo… qué pena”

El malvado tomo el arco del patriarca.

“Así que este es su arco, ¿hmm?… no la daré ningún uso así que, puedes conservarlo”

El servidor le arrojo el arco a Kaz’lik, este estaba destrozado por dentro, vio a su padre empalado en una espada. Durante su parálisis emocional, el cazador de sombras le dijo a la madre.

“Les podría perdonar la vida… ya saben, Hakkar es un loa piadoso”

El trol se reiría

“Así que, si quieren vivir, será mejor que tomen sus cosas y se largan, consideren exiliados de la nueva y poderosa Zul’gurub, ahora nada ni nadie podrá detenernos… Oh!, y si intentan atacarme por la espalda, los únicos que acabaran mal serán ustedes”

Se ríe de nuevo.

“AHORA LARGO!!!”.

La madre paralizada tomo de la mano de su hijo, y lo llevó fuera de la ciudad lo más rápido que pudo, los hakkari, apaciguados por su capitán, se empezaron a reír de ellos. La matriarca estaba llorando profundamente, mientras que su hijo aún se encontraba en estado de shock.

Después de una corrida que se habría hecho eterna por fin llegaron a la gran pequeña puerta de entrada de Zul’gurub, los hakkari a método de burla e intimidación, pusieron el cadáver del padre encima de uno de los muros, empalado.

La madre vio con llanto el cadáver de su marido, su hijo enrabiado y enojado, pero recuperado de su parálisis, solo se le ocurrió una cosa que hacer, la cual se la comento a su madre, incluso si no le gustaría.

“Mama, solo nos queda una cosa por hacer… lejos de acá, por la costa de nuestra tierra, hay un campamento de trols, pero no de cualquier tipo, es-estos… estos, son los Lanza negra”

La mama le grito a su hijo enojada.

“COMO SE TE OCURRE IR CON ELLOS!!!, SON TRAIDORES, NOS DEJARON PARA SALVARSE ELLOS MISMOS, NO PUDIERON AGUANTAR EL PODER DE LAS OTRAS TRIBUS PORQUE ERAN BLANDOS COMO LA CARNE DE UN MONO!!!”

El hijo contrarrestaría a su madre.

“SI SE LO QUE HICIERON!!!, PERO NO TENEMOS OPCION, ZUL’GURUB PRONTO SERA SUMIDA POR HAKKAR, Y SI NOS QUEDAMOS VAMOS A MORIR, LA UNICA FORMA QUE PODEMOS SOBREVIVIR ES IR CON LA HORDA”

La madre, al ver la reacción de su hijo, se sentaría en el piso, y empezaría a llorar.

Kaz’lik al ver a su madre llorando, la levantaría suavemente, y le diría.

“No podemos darnos el lujo… de lamentarnos ahora Keju’talai, tenemos que movernos”

La madre al ver que su hijo, después de tanto tiempo sin haberla llamado por su nombre, le asintió y se levantó, limpiándose las lágrimas de la cara. Esta hablaría.

“Y…y, adónde vamos?”

Su hijo le respondería.

“A la costa opuesta a Zul’gurub… pero no esperemos un recibimiento alegre”.

—Después De Dos Días—

La larga caminata daría sus frutos, Kaz’fon y Keju’fon habrían llegado al campamento de la horda, los soldados de la facción pondrían sus armas en una posición de combate, el comandante le hablaría al joven trol.

“Que trae a un “gurubashi” aquí?, creía que ustedes podían cuidarse solos”

El comandante y sus soldados se reirían, Kaz’lik tragándose su orgullo, le diría.

“Por favor, acéptenos, hemos sufrido demasiado en esa lúgubre ciudad… Zul’gurub… ya no es la misma de antes, se ha vuelto peligrosa, incluso para nosotros…”

El gran orco le preguntaría.

“Y por qué debería confiar en ti?, tu raza no es honesta, solo he conocido a un trol de tu clase con esa cualidad”

Kaz’lik, de sus hombreras, sacaría un pequeño ídolo tallado por su padre… el orco tendría uno igual como collar.

“Es-ese es el collar de Jabi’Takui… con-como lo conseguiste?”

El trol le respondería.

“Mi padre me dijo… que si alguna vez tuviera un problema serio, debería recurrir a ti, yo no lo escuche con seriedad… pero con lo que acaba de pasar, me di cuenta que el mundo es muy pequeño”

Bolruk, el comandante, le daría una pregunta al joven.

“Y-y donde está tu padre?”

La madre, miraría con unos ojos sollozantes, los cuales emitían un dolor emocional impresionante, el orco, miraría al piso, con un poco de pena, al saber que su amigo había sido asesinado… en ningún momento sospecho de que los trols del frente eran los asesinos, los ojos de la madre mostraban un dolo de perdida verdadero. Bolruk les diría.

“Yo… no sé qué decir, estoy apenado por la pérdida de mi amigo… pero, dejare los lamentos para después, pasen, no se pueden quedar acá mucho más, los vendrán a buscar”

El orco apuntaría al Zepelín que recién había llegado a la torre

“Ese zepelín, los llevará a Orgrimmar, ahí tendrán que hablar con el embajador de los Lanza negra, díganle que yo los envié para evitar cualquier problema”

La madre y su hijo, no celebrarían, pero sí dejarían salir un suspiro de alivio, Kaz’lik le daría la mano al generoso Orco como agradecimiento, la madre, le daría una simple mirada, en la cual se podía leer la palabra “Gracias”. Ambos gurubashis caminaron por el campamento, habrían sido ignorados, su presencia no le gustaba a toda la gente que ahí se encontraba. Al subir a la torre, el goblin los recibiría con una fría mirada, la madre y el hijo, pasarían de largo, y simplemente entrarían al zepelín, este a los pocos minutos enciende su motor, y empezaría su rumbo hacia las lejanas tierras de Kalimdor… A pesar de todo, a lo mejor, la horda no es tan mala como se imaginaban.

—Después De Cinco Días De Vuelo—

El viaje había sido casi eterno para el dúo, pero al asomarse para ver, se quedarían sin palabras al presenciar la imponente ciudad de orgrimmar, los muros eran gigantes, al igual que las torres. El zepelín, a los pocos segundos se estacionaria en su respectivo lugar, los dos trols se bajarían de este, ignorando de nuevo al insolente goblin que le había dado la misma mirada que cuando entraron a su zepelín.

La madre y el hijo, bajarían de la gran torre de roca y metal, y se darían cuenta inmediatamente del embajador de los Lanza Negra, ya que este montaba un raptor. El mismo embajador al ver y reconocer a los gurubashis, les daría una mirada con poca confianza. Este al estar lo suficientemente cerca les comentaría.

“No que el “gran” imperio de Zul’gurub no necesitaba ayuda de la horda?”

Kaz’lik daría un suspiro, y le contaría todo los sucesos que le había sucedido… Desde el asalto, la muerte de su padre, la guerra civil de la ciudad, del renacimiento de hakkar, del como el comandante Bolruk les había aceptado, le comento todo, con lujo de detalles. El lanza negra, impresionado les diría.

“Tu… historia sí que es trágica… si Bolruk los dejo venir, significa que realmente son inofensivo”

El trol le daría un mapa de Durotar al joven.

“Ven estas islas?, bueno, en la costa se encuentra el poblado Sen’jin, ahí encontraran al resto de nuestra raza, uno de mis jinete de murciélagos ya debería estar llegando al poblado, disculpe mi actitud, ahora puede marcharse hacia el pueblo, les deseo la mejor de las suertes, y que encuentren lo que buscan”

La madre y el hijo, asentirían al mismo tiempo, la madre, sin aguantarse la alegría, le daría un abrazo al desconocido trol, este lo aceptaría a duras penas. La madre al terminar de dar su abrazo de agradecimiento le diría a su hijo.

“A lo mejor tienes razón… la horda no es tan mala como se decía en Zul’gurub”

El chico, orgulloso, le asentiría a su madre, al mismo tiempo que ajustaría la cuerda que sujetaba su lanza, y acomodaría su arco, ya que su nuevo destino con la horda estaba por empezar, ahora.

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