Los Cinco Jefes | Biblioteca | comunidad

Avatar
Por favor piense en registrarse
Guest
Buscar
Forum Scope


Coincidir



Opciones de Foro



Minimum search word length is 3 characters - maximum search word length is 84 characters
Registro Olvidaste la contraseña?
sp_Feed
Topic Rating: 0 Topic Rating: 0 Topic Rating: 0 Topic Rating: 0 Topic Rating: 0 Topic Rating: 0 (0 votes) 
Topic
Los Cinco Jefes
Avatar
Miembro
Miembro
Level 0
Forum Posts: 261
MyCred MyCred SdN 34
Miembro Desde:
mayo 16, 2018
sp_UserOfflineSmall Desconectado
1
noviembre 10, 2016 - 3:46 pm
sp_Permalink sp_Print
0
sp_QuotePost
Los Cinco Jefes

Pocos son los que han visto a un ogro levantarse de su tumba y volver a caminar entre los vivos. Pero aquellos que han sufrido tan terrible experiencia aseguran que si el salvajismo de estos en vida, era como poco sorprendente, una vez la no muerte les libera de las limitaciones de la carne y la mente, se convierten en máquinas perfectas de destrucción que no dudan un instante en saciar su retorcido apetito por la violencia.

Los Cinco Jefes son un claro ejemplo de lo que la necromancia puede hacer sobre un ogro. Considerados los ogros no-muertos más poderosos de su clase, siembran pesadillas grotescas en cualquier enemigo (o incauto) lo bastante ingenuo como para desafiarles. Unos, colaboran con la Horda o la Plaga, otros, son dueños de sus propios clanes, pero todas estas criaturas comparten una característica común, su inmensa necesidad de poder y caos.

Bur’Moron, Jefe de los Garrotehúmedo

2259

Bur’Moron, es el primero de los jefes ogros . Este gigantesco ogro roza fácilmente los cinco metros de altura y sus hombros son tan anchos que abarcan un orco adulto de pies a cabeza. Es un ogro bicéfalo, aunque realmente carece de importancia ya que se consideran así mismos como un único ente perfecto.

Bur’Moron era un poderoso Señor de la Guerra que tenía bajo su liderazgo al Clan Garrotehúmedo. Los Garrotehúmedo eran famosos por sus gigantescas porras sanguinolentas las cuales nunca limpiaban, siempre llenas de seos, tripas y otros desperdicios desagradables. Tras el desmembramiento de la Horda, dirigió una poderosa flota de mercenarios a Rasganorte donde se estableció con su tribu debido a que apreciaba los retos de caza que ofrecían las gigantescas bestias del continente y tenía un aspecto muy similar al de su lugar de origen en Cresta del Fuego Glacial.

Bur’Moron y todos los Garrotehúmedo fueron rápidamente engullidos por la Plaga ante el alzamiento del Rey Exánime. Sin embargo, para el señor de la guerra esto supuso casi una bendición. Ahora no tenía que comer, beber o dormir. Su juego preferido, el de espachurrar cabezas y amasar huesos no tenía porque acabar nunca. Imbuido en el poder de uno de los pocos Caballeros de la Muerte ogros que existen, Bur’Moron causó el pavor cuando la Plaga llegó a Quel’Thalas y arrasó Lordaeron. Tan solo existe un ser al que Bur’Moron no desea matar, su geist mascota, Guilis, debido a que satisfacer algo tan falto de carne, huesos y sangre no le ofrece ninguna diversión

Únicamente tras la liiberación de la Espada de Ébano, Bur’Moron se zafó del control del Rey Exánime, pero aun así siguió siendo un problema para la Horda y la Alianza en Rasganorte ya que era incapaz de controlar su salvajismo animal. Los caballeros de la muerte no desearon matarle pues era una gran arma contra la Plaga. Coincidieron en que el antiguo Señor de la Guerra de los Garrotehúmedo era demasiado inestable para dejarle sin vigilancia, por lo que fue necesaria su encarcelación en una prisión rúnica especial de Acherus, soltadolo únicamente cuando era necesario apoyo para derribar las filas de los no muertos de Arthas. Actualmente reside en su cárcel a la espera del momento en que vuelva a adornar su hacha de sesos y vísceras.

Morkal, el Renegado

2260

Las circunstancias que rodean a Morkal, siempre han sido extrañas. Este joven ogro nació en el Clan Aplastarrocas que vivió en Lordaeron y al que Sylvannas controló gracias a la posesión que ejerció sobre el Jefe Muth’Gol. Después de que Muth’Gol se revelara contra la Dama Oscura y se escondiera en Alterac, Sylvannas mandó ejecutar a los ogros que había dejado atrás para dar una lección de respeto al cobarde jefe ogro.

Morkal, murió ese día. Sin embargo, Morkal no era un ogro corriente. Demostró ser tan inteligente como cualquier ogro mago de dos cabezas y aunque era ligeramente más bajo que el resto de ogros, les sobrepasaba gracias a su astucia. Morkal fue levantado por un nigromante que pretendía obtener la recompensa de la Reina Forestal asediando y tomando una de las fortalezas que mantenía la Cruzada Escarlata en el norte de Lordaeron. Nadie sabe demasiado bien como ocurrió. Hay quien dice que el obtuso nigromante era un novato inexperto o que quizás no aplicó los sortilegios de restricción adecuadamente, pero resulta irrelevante. Morkal consiguió zafarse del control que le mantenía unido el inepto necrarca , y antes de que pudiera deshacer el hechizo, arrancó su tiñosa cabeza con sus propias manos.

Morkal como ya se ha mencionado, era muy inteligente para ser un ogro, y sabía que no encontraría lugar ni entre su tribu huida en Alterac ni en los renegados al haber asesinado a aquel que le había levantado. Decidió pasar desapercibido el tiempo necesario para familiarizarse con el terreno y su nueva condición de no-muerto. Morkal no lamentaba su situación, pero sabía en su fuero más interno que solo cuando tuviera las cabezas de aquellos para los que había sido levantado, cumpliría su deuda. Morkal, gracias a los beneficios de la no-muerte pudo determinar el tiempo de las patrullas, la frecuencia con la que acudían las caravanas a aprisionar la fortaleza y el número estimado de guerreros.

En menos de una semana, la mitad de los caminos al torreón y al cuartel se habían llenado de trampas que amputaban las patas de los caballos o rebanaban el pie de algún guardia. Cuando redoblaron la guarnición, el agua que llegaba hasta la fortaleza fue envenenada y los soldados murieron de fiebres extrañas y supurantes. Nadie tenía noticia de esto, pues Morkal siempre interceptaba a los mensajeros que llevaban cartas hacia las otras fortalezas y nadie supo que aquel lugar se ahogaba lentamente con gritos que nadie escuchaba.

Al mes, tres cuartos de aquellos atemorizados cruzados habían sido eliminados o estaban demasiado enfermos para luchar. Durante varias semanas el ogro había estado robando pólvora del cuartel gracias a una verja lo suficientemente resistente como para aguantar la fuerza de un humano, pero no la de un ogro. Morkal, no necesitó más que esperar una caravana lo bastante grande como para hurtar una de las carretas y llenarla de dicha pólvora, una vez estuvo dentro, una gran explosión hizo el resto. No quedaron supervivientes. Morkal avanzó al descubierto una vez el fuego manaba de todos los techos. Las flechas se le clavaban en la tripa, pero eran inútiles, las espadas y hachas cortaban, pero su grasa era capaz de frenar cualquier embite. La Luz le golpeaba, pero un extraño manto de perpetua oscuridad cubría al ogro, refugiándole.

Al día siguiente, Morkal entró hasta la misma cámara real de Sylvannas colándose como si no fuera más que otra abominación y arrojó a sus pies las cabezas de los sacerdotes, templarios y monjes del santuario. Había conseguido lo imposible, eliminar aquel torreón acuartelado que tantos quebraderos de cabeza le habían traído a la Dama Oscura. La elfa reconoció la oscuridad que rodeaba al ogro, sorprendida por la inusual pericia de este le nombró ejecutor de su ejército, puesto que Morkal aceptó gustosamente.

A día de hoy, Morkal es el único ogro que tiene un puesto de tal relevancia en el ejército de los Renegados. Y ha demostrado con creces sus dotes como líder implacable y despiadado. Un gesto que los renegados siempre están dispuestos a apreciar.

Grokul’Tor el Bebeicor

2261

Si al antiguo jefe de boticarios Putress le hubieran dicho que uno de los mayores alquimistas tras su muerte sería un ogro, probablemente se habría lanzado él mismo en la primera barrica de añublo que encontrara.

Grukol’Tor llegó a Entrañas entre gran secretismo tras una de las últimas batallas que tuvo la Horda en Corona del Hielo a la muerte de Arthas. Escondido en el cubil de un viejo lich llamado Rothkozad, se encontraron toda clase de descabelladas criaturas no-muertas. Desde trolls unidos a pedazos de vrykuls, hasta murllocs con alas de gárgola. El Jefe de Guerra no tardó en ordenar la quema inmediata de todo el complejo de Rothkozad. Sin embargo, los Mortacechadores consiguieron recuperar a una criatura, Grukol’Tor. Este ogro de aproximadamente cuatro metros, está compuesto de un icor verdoso que fluye por sus venas como si fuera sangre. En una perversa similitud a la capacidad que tienen los Señores del Foso al dar de beber su sangre, Grukol’Tor puede crear compuestos con este icor verdoso que bombea su cuerpo que aumentan el poder y la resistencia de los no-muertos.

Gracias a que Grukol’Tor pudo llegar de una pieza hasta Entrañas, el Apothecarium ha llegado a maravillosos avances debido a la habilidad innata del ogro con la alquimia. Algunos boticarios miran con envidia a Grukol’Tor por opacar todo su trabajo de la no-vida, sin embargo al grotesco ogro no parece importarle debido a que su único interés es hacer aquello para lo que fue creado, pociones, venenos, añublo y alquimia de muchas clases. Nada le importa para quien o porque razón. Pocos, por no decir nadie fuera del Apothecarium y los Mortacechadores conocen la existencia de Grukol’Tor, ya que de ser así es probable que Garrosh también ordenara quemarlo vivo, sin embargo, Grukol’Tor es un activo tan valioso que ni siquiera la Guardia Real de Sylvannas puede entrar en su estancia sin permiso.

Entre las mayores hazañas de este ogro se encuentran la mejora del añublo convencional lanzado en el asedio a Gilneas y las pociones que sanan (lentamente) los huesos rotos de los muertos.

Garj, el Desollador

2262

Seguro que más de una vez, los vivos se han preguntado de donde sacan los Renegados repuestos de huesos y miembros tan rápidamente. Bueno, la respuesta, es Graj. Graj, al igual que Morkal pertenecía al Clan Aplastarrocas. Sin embargo, sus caminos difieren a partir de ahí. Graj era el carnicero o ”matarife” ogro de los Aplastarrocas una práctica muy respetada en la cultura ogra ya que se encargaba de trocear, desollar y limpiar la carne para toda la tribu. Garj era probablemente el mejor desollando. Apreciaba tanto el sonido de la piel al separarse del músculo que suponía para él, el mismo sentimiento que le transmite a un elfo beber una copa de buen vino. Paz Absoluta.

Las habilidades de Garj no pasaron desapercibidas para los Renegados. Tal meticulosidad para separar el hueso del nervio, Para limpiar las vértebras o extraer los intestinos no debía de ser desaprovechada. El Apothecarium nuevamente intervino, pero esta vez fue más radical. El viejo e imperfecto ”Garj” fue mejorado. Se le añadieron músculos potentes como las de las abominaciones, se suprimieron sus amarillentos huesos y se forraron con hierro y sus ojos fueron borrados para que no se deterioraran. Garj resucitó como ”El Desollador”, una amalgama ciega de carne cuya única tarea es trocear a los vivos para que así los muertos siempre tengan un hueso más que reutilizar.

Garj vive en los rincones más oscuros del Apothecarium, al mando de un gran grupo de carniceros admiradores de su trabajo. En una sala roja de sangre seca desde la que le llegan todos los días nuevos materiales con los que pintar sus macabros lienzos. En una habitación en la que todos gritan, pero él solamente escucha el alegre chop chop de las cuchillas al cortar.

Mal’Varall, el Sorbedor de Vacío

2263

El ogro conocido como Mal’Varall es el líder de una secta de brujos de la Horda dedicada al estudio de la magia del vacío, la oscuridad y el poder que ello conlleva. Durante su juventud, Mal’Varall vivió como esclavo de un reconocido necrarca sombraluna. Tras años de observación, llegó a un limitado conocimiento de las poderosas energías que su amo manejaba. Durante la formación de la Horda, Mal’Varall consiguió escapar de su señor y unirse al Clan Martillo Crepuscular, gobernado por Cho’Gall, el segundo de Gul’Dan. Durante su formación Mal’Varall no hizo sino aumentar su codicia por el saber de aquella oscura magia. No volvería a ser el amo de ningún orco.

Cuando la Horda se vino abajo al final de la Segunda Guerra, Mal’Varall habitó en las Estepas Ardientes donde se hizo un nombre como el chamán más poderosa de la Tribu Cuerno Ceniza. Nadie sabía que en realidad, Mal’Varall obtenía sus poderes y su perpetua vitalidad de supuestos aprendices que mandaba a la tumba cuando necesitaba recuperar fuerzas. El brujo ogro llegó a la conclusión de que en aquella tierra árida su conocimiento no progresaba del modo que deseaba, por lo que viajó hasta Kalimdor, al Pantano Revolcafango y se unió al Clan Aplasarrocas que allí vivía, con la convicción de que su afiliación a la Nueva Horda le sería de gran ayuda. Nada más llegar, retó al jefe Mar’Gok por el liderazgo de la tribu. Incluso para Mal’Varall fue una sorpresa la brutal respuesta del ogro, hundiéndole ambas cabezas con su hacha sin que tuviera tiempo de responder.

Mal’Varall habría muerto, de no ser de disponer de un fragmento oscuro que se alojaba en su espalda. Una piedra de alma que le había costado años crear y ahora había perdido en un movimiento descuidado. En ese entonces, el ogro, ocultó su presencia… Estaba claro que no conseguiría aquello que quería por la fuerza bruta.

Durante años, Mal’Varall, en su decrépito cuerpo viajó entre Orgrimmar, Murohelecho y otros rincones de los Baldíos desarrollando sus poderes. Pronto adquirió un lugar propio en El Circo de las Sombras, como intérprete de la siempre compleja magia del vacío. Tras la Apertura del Portal Oscuro se dirigió con su modesta secta de aprendices a los etéreos confines de Tormenta Abisal desde los que se dispuso a averiguar los secretos que albergaba la magia de los abisarios. Nadie ha vuelto a ver al ogro o su secta apodada ”Los Sorbevacios”. Hay leyendas que dicen que se dedican a absorber la esencia de los seres de la sombra que habitan las montañas, con la intención de volver algún día a Azeroth como heraldos de algo horrible y antiguo. Con cada fragmento no solo aumenta su poder sino que su cordura, está más cerca de ver la verdad tras todas las cosas. Del vacío que aguarda en la infinita oscuridad.

Zona horaria del Foro:Europe/Madrid
Los Mayor Cantidad de Usuarios Conectados:121
Actualmente Conectado
25
Invitado(s)
Actualmente Navegando en esta página:
1 Invitado(s)
Los mejores Comentando:
sekum: 362
Aard: 298
Molvus: 261
93Rbk: 237
Dhalen: 213
bastian: 178
Estadísticas del Foro:
Grupos5
Foros54
Temas:6826
Comentarios:14885

 

Estadísticas de los Miembros:
Comentarios de Invitados: 75
Miembros: 3046
Moderadores: 2
Administradores: 4