La Sagrada Caballería | Biblioteca | comunidad

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La Sagrada Caballería
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septiembre 30, 2013 - 8:15 pm
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La autoría de ésta guía me pertenece por completo. Si se desea adaptar, pasar a otro lugar, copiar o incluir en otros lugares que no sea esta página, se deberá pedir mi permiso.

Hola a todos. Me recordaréis de otras guías como la “Pequeña introducción a la aristocracia”, dirigida a nobles y “¡Soy un gnomo!”, dirigida a público gnomo. Con el fin de mejorar la interpretación de los caballeros del WoW, incluyéndome a mí mismo, he elaborado esta guía que espero que todos os sirva, os guste y os ayude aunque sea mínimamente. He basado la caballería del WoW en ésta guía en la Medieval, pues fue la época de auge y la basa en el WoW, y he adaptado los Siete Pecados y Siete Virtudes a la Iglesia de la Luz, que es a su vez, un claro reflejo de la Cristiana. En el WoW, al ser una sociedad igualitaria la que tiene caballeros, hay caballeros femeninas, pero bajo el título de damas y no bajo el erróneo concepto de “caballeras”. Ésta guía está dirigida a gente que desee interpretar caballeros medievales, no el tipo de caballería que hay en la actualidad. Conste, que esta guía no está dirigida a Caballeros de Sangre ni a Caballeros de la Muerte. Enlace a la Wiki: http://es.wiki-errantes.wikia……ler%C3%ADa Sin más dilación, alea jacta est.

Índice:
1. Historia de la Caballería.
2. ¿Qué es un caballero?
3. ¿Y qué puedo hacer si soy caballero?
4. ¿Puede ser el título de caballero mi principal?
5. ¿Y mi blasón?
6. ¿Hay algo que pueda leer para mejorar mi interpretación de caballero?
7. Las siete virtudes de la Caballería.
8. Los siete pecados capitales.
9. Las Tres Virtudes de la Luz.
10. Clases para ser caballero
11. Final y agradecimientos.

CAPÍTULO UNO: Historia de la Caballería.

Según muchos escritos y textos, en la antigua y gran Roma existía una clase social de equites, que podían llevar en la época imperial dos pequeñas franjas púrpura (el color que casi siempre estaba destinado a majestades imperiales) en la túnica, vestimenta romana por excelencia. Los equites surgieron durante la época de los reyes romanos, en la ordo equester, en la que los nobles adinerados podían hacerse con dos caballos. Se formaron centurias de jinetes en aquella época para el ejército, y solo los hijos de padres libres podían ser equites.

Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, qué no el de Oriente, que sobreviviría hasta mil cuatrocientos cincuenta y seis. En el siglo IV D. C los equites ya estaban casi en sus horas de muerte, puesto que las reformas de Constantino el Grande y Diocleciano habían dejado a los equites fusionados con los senadores, por lo que en el Bajo Imperio Romano era una clase social ya moribunda.

Sin embargo, tras la aparición de los pueblos germánicos que saquearon Roma y su imperio occidental, un nuevo concepto de caballería surgió: los germanos tenían ya términos como armar caballero (el nombrar un caballero) y velar armas (en la que el caballero pasaba la noche velando con su espada, en una preparación virtual). Entonces, durante los siglos IV y XI, empezó a formarse una clase de caballeros no reconocida, que montaban a caballo.

Con la creación del Imperio Carolingio, se empezaron a perfilar los contrastes de los reinos que formarían parte del medievo en el futuro: en Albión, Alfredo el Grande ya era rey de los anglosajones; en Francia, Carlos el Calvo y su hijo Luís el Tartamudo gobernaban sobre los Francos Occidentales, mientras que Ludovico el Germánico reinaba en Baviera y Alemania con su hijo, y en Italia, Lotario, o Lothar. Así, finalmente, surgieron finalmente los caballeros durante el siglo once.

Lanzarote del Lago, o Sir Lancelot, de las míticas leyendas del Ciclo Artúrico, nos lo explica en uno de los ciclos de la Vulgata:

[…] Al principio, no había hombre por nacimiento mejor que los demás, pues todos descendían de un mismo padre y madre. Pero cuando la envidia y la codicia se apoderaron del mundo y el poder se impuso sobre el derecho, ciertos hombres fueron señalados como garantizadores y defensores de los pobres y los humildes. […] – Lanzarote del Lago, la Vulgata.

A pesar de que no se conoce si realmente el rey Arturo y sus caballeros existieron, ni en qué época, este texto ya deja entrever lo que sería un verdadero caballero. Sin embargo, en las época precedentes, la caballería se fue ridiculizando más y más debido a los abusos y estulticias de los supuestos caballeros, culminando en obras maestras de la literatura como el Quijote del inmortal Cervantes. Su auge transcurrió también en escritos como el Cantar de Roldán, en el que éste y sus doce pares, acompañados de un sacerdote, contienen a un ejército musulmán, siendo la retaguardia del emperador Carlomagno, que los socorre demasiado tarde.

En el WoW, bien pudo surgir durante los inicios del Imperio de Arathor, transmitiéndose con el tiempo a los Siete Reinos hasta llegar al día de hoy.

CAPÍTULO DOS: ¿Qué es un caballero?

Un caballero, en un principio, siempre era el defensor de la Cristiandad. Si se adapta al WoW, lo es de la Iglesia y el Credo de la Luz Sagrada. El caballero siempre debía de ser un cruzado y valedor de las Virtudes caballerescas que explicaré más abajo. Debía de ser cortés, defender al débil y al inocente, luchar contra el infiel y el hereje, y sobre todo, ser valiente y leal, cumpliendo a rajatabla.

En los primeros relatos de los que se tiene constancia del ideal caballeresco, es en el Cantar de Roldán. Las acciones valientes en un campo de batalla se consideraban acciones caballerescas, pero a partir del siglo XII, se convirtió en código social, moral y religioso de conducta caballeresca, prestando atención a las virtudes de coraje, honor y servicio.

El caballero era nombrado por su tutor, que tenía que también ser caballero. El futuro caballero, debía de pasar por una época de paje, de siete a doce años, más o menos, y por otra de escudero, de doce a dieciséis años más o menos. Una vez cumpliera la edad y si su tutor lo consideraba apto, lo investía como caballero en una ceremonia llamaba investidura. El caballero se pasaba toda la noche en vela, vigilando sus armas, vestido de blanco, en el llamado velamiento de armas, y al día siguiente, si se estaba en paz, el caballero era nombrado entre pomposos festines. Al alba, el futuro caballero era cubierto por una capa roja que representaba la sangre que estaba dispuesto a derramar, se le daban unas medias de color pardo, por la tierra que debía de defender, un cinturón blanco, espuelas doradas y una espada de dos filos (uno por la justicia y otro por la lealtad). Y por fin llegaba el momento más esperado, el espaldarazo, o golpe, lo administraba el señor feudal o el otro caballero recitando más o menos estas palabras: “Recuerda al que te hizo caballero y te ha ordenado; despierta del malvado sueño y mantente alerta confiando en Cristo” el investido juraba lealtad, honrar y ayudar a las damas y asistir a misa diariamente siempre que le fuera posible. Entonces el señor, le daba con la espada en el hombro y así quedaba convertido en caballero. En tiempos de guerra, con colocar el filo de la espada en el hombro ya bastaba. En el WoW se podría hacer más o mismo en la ordenación del caballero, jurando proteger al débil e indefenso, ser cortés, leal y valiente y defender y confiar en la Luz.

Cuándo era investido, el nuevo caballero solía ir a la guerra a luchar contra los enemigos de su patria, de la forma en la que su señor ordenara. Si estaban en periodos de paz, marchaban a torneos y justas. Los torneos se parecían mucho a las batallas reales, mientras que las justas eran distintas, pues eran más individuales; en las que combatían dos caballeros a solas. El perdedor de una justa o un lance, perdía sus armas, armaduras y el caballo, teniendo que pagar un rescate por ellos a su vencedor, lo que hacía que todos, en un momento u otro, salieran ganando o perdiendo. Esta profesión no era precisamente barata, pues cada caballero debía de disponer de por lo menos tres caballos: uno para la batalla, otro para el camino y otro para el equipaje. Y sus sirvientes no debían ser menos de tres: uno para cuidar los corceles, otro para el mantenimiento y limpieza de las armas, y uno como ayudante personal para ponerle la armadura, subirle al caballo, levantarle del suelo y ayudarle si se caía durante el encarnizado combate.

CAPÍTULO TRES: ¿Y qué puedo hacer si soy caballero?

Tienes mil y una cosas que hacer si eres un caballero. Puedes, en primer lugar, buscar el favor de una dama que te dé una prenda, o jurarle lealtad y defenderla. Puedes errar por los caminos, protegiendo a las villas y granjas del invasor y del malvado. Puedes retar a otros caballeros, mandándoles una letra de batalla, para defender el honor de alguien. Puedes rezar en la Catedral de la Luz para tener el favor divino. Buscar un escudero y paje para que te ayude, y tú, más tarde, nombrarlo caballero. Y me dejo muchas cosas más, que podrás encontrar cuándo lo interpretes. Las posibilidades son cuasi-infinitas.

CAPÍTULO CUATRO: ¿Puede ser el título de caballero mi principal?

Puede serlo, efectivamente, pero si no se dispone de otro título de nobleza mayor al de caballero en el rígido sistema estamental (Caballero – Barón – Conde – Duque – Rey – Emperador). Si por ejemplo, eres caballero y conde de Catay, tus títulos serán: “Lord Tal, conde de Catay y caballero de la Mesa Cuadrada”, siendo así el título de conde el primero y principal siempre. Si está en el exilio, ha podido renunciar a su título principal hasta que no recupere sus legítimas tierras. En países de habla anglosajona se usa el título de sir para nombrar a un caballero, estando también presente en los caballeros del WoW, como sir Zeliek, el caballero de la muerte.

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CAPÍTULO CINCO: ¿Y mi blasón?

Para llevar un blasón, normalmente el rey le concedía al caballero el privilegio de armas, que le concedía la potestad, o de elegir él su blasón, o de llevar el que el rey le impusiera por sus méritos. Por ejemplo, el Emperador Carlos I de España le concedió a Hernán Cortés, el legendario conquistador de las Américas, el privilegio de armas, presente en éste texto de la Wikipedia:

[…]traher por vuestras armas propias y conocidas un escudo que en el medio del a la mano derecha en la parte de arriba aya una aguila negra de doss cabezas en campo blanco que son las armas de nuestro ymperio y en la otra meitad del dicho medio escudo a la parte de abaxo un leon dorado en campo colorado en memoria que vos el dicho hernando cortes y por vuestra yndustria y esfuerzo truxistes las cosas al esta*do arriba dicho y en la meytad del otro medio escudo de la mano yzquierda a la parte de arriba tress coronas de oro en campo negro launa sobre las dos en memoria de tress Señores de la gran cibdad de tenustitan y sus provincias que vos vencistes que fue el primero muteccuma que fue muerto por los yn*dios temendole vos preso y cuetaoacin su hermano que sucedio en el señorio y se rrevelo contra nos y os echo de la dicha cibdad y el otro que sucedio en el dicho señorio guauctemncin y sostubo la dicha rrevelion hasta que vos le vencistes y prendistes y en la otra meytad del dicho medio escudo de la mano yzquierda a la parte de abaxo podais traher la cib*dad de tenustitan armada sobre agua en memoria que por fuerza de armas la ganastes y sujetastes a nuestro señorio y por orla del dicho escudo en campo amarillo siete capitanes y señores de siete provincias y poblaciones que estan en laguna y en torno della que se rrevelaron contra nos y los enastes y prendistes en la dicha cibdad de tenustitan apresionados y atados con una cadena que se venga a cerrar con un candado debaxo del dicho escudo y encima del un yelmo cerrado con su tinble en un escudo atal […]

Así pues, puedes llevar el escudo que tú quieras, ya que el rey no puede ordenarte llevar ninguno por jugabilidad; pero sí puedes interpretar que el rey te lo ha impuesto, llevando el blasón que quieras.

CAPÍTULO SEIS: ¿Hay algo que pueda leer para mejorar mi interpretación de caballero?

Hay muchos libros de caballerías que puedes leer, antiguos o nuevos, que idealizan y ensalzan el concepto de caballero, o que lo hacen descender a gran bajeza moral, mostrando que los caballeros también eran personas como nosotros, y que tenían sus grandes defectos. Personalmente, recomiendo para la interpretación de un caballero: El Cantar de Roldán; el Cantar de Mío Cid; los cuatro libros de Amadís de Gaula; las sergas de Esplandián de Garci Rodríguez Montalbo; Tirant Lo Blanch, de Joanot Martorell y el Quijote de Cervantes. En esta página de Wikipedia, hay muchos otros libros de caballería (http://es.wikipedia.org/wiki/Libros_de_caballer%C3%ADas) que no he leído, pero que quizás vayan bien para interpretar un caballero. Aunque, claro, sin casarte con una princesa.

CAPÍTULO SIETE: Las siete virtudes de la Caballería.

Además de los ideales caballerescos, que son nueve: nobleza, lealtad, templanza, generosidad, justicia, humildad, fe, defensa y valor, pero existen otras siete virtudes de la caballería promovidas por la Iglesia Cristiana. Se oponen a los pecados capitales. Las virtudes son:

Humildad, (en latín, humilitas). Ésta virtud es la más sencilla y a la vez, la más difícil de cumplir. Un caballero siempre ha de ser humilde, y no orgulloso de su fuerza o virtudes, siempre considerando a la Luz por encima de él. Contraria a la soberbia.
Generosidad (en latín, generositas). Ésta virtud se basa en el compartir cosas con la gente, estando basada en la inclinación del caballero a dar y a compartir por sobre el propio interés con otras personas. Contraria a la avaricia.
Castidad, (en latín, castitas). Ésta virtud se basa en la pureza del cuerpo y del espíritu. El caballero se obliga a sí mismo a no caer en el pecado original ni en la lujuria, siendo casto en cuerpo y espíritu. La mayoría de caballeros solo lo compartían su cuerpo con damas tras las nupcias. Contraria a la lujuria.
Paciencia, (en latín, patientia). Ésta virtud también es difícil de cumplir, puesto que un caballero siempre ha de ser paciente y tranquilo, sin alterarse y contemplando las opciones, sin lanzarse a lo loco, siendo reflexivo antes. Contraria a la ira.
Templanza, (en latín, temperantia). Ésta virtud se basa en el no caer que regula la atracción por los placeres, y procura el equilibrio en el uso y disfrute de los bienes que posea. Contraria a la gula.
Caridad, (en latín, caritas). Ésta virtud surge en base al amor que ha de tener un caballero por uno mismo y por todas las criaturas creadas por la Luz. Una forma de caridad es la limosna, muy en boga en la caballería. Contraria a la avaricia.
Diligencia, (en latín, diligentia). Ésta virtud también es difícil de cumplir, puesto que la diligencia impone cumplir todas las promesas que el caballero haga a alguien o algo. Contraria a la pereza

CAPÍTULO OCHO:
Los siete pecados capitales.

Los pecados capitales son las más bajas virtudes de las razas mortales, consideradas incorrectas por los caballeros, intentado ser normalmente contrarios a los siete pecados capitales, que son, contrarios a la lista anterior en orden:
Soberbia, (en latín, superbia). Éste pecado es el más fácil en el que puedes caer. La soberbia es similar al orgullo, y se basa en considerarse superior a todo el mundo, erróneamente, pues según la Luz, todos son iguales. Es la opuesta a la humildad.
Avaricia, (en latín, avaritia). Éste pecado es otro de los fáciles en los que se puede caer. La avaricia se basa en que uno se queda con todos sus bienes y atesora sus conocimientos, sin concedérselos o prestárselos a alguien. Es la opuesta a la generosidad.
Lujuria, (en latín, luxuria). Éste pecado también es fácil caer. La lujuria se da particularme cuándo alguien cae en los pecados viciosos carnales con otro mortal, sean cuáles sean. Es la opuesta a la castidad.
Ira, (en latín, irae). Éste pecado capital es difícil de evitar. La ira es el pecado que dicta el enfado y el enojo, comportándose de manera irascible y provocable el iracundo. Es el opuesto de la paciencia.
Gula, (en latín, gluttire). Éste pecado capital se basa en la caída a los placeres carnales, recayendo, concretamente, en el vicio relacionado con la comida y la bebida. Es el opuesto de la templanza.
Envidia, (en latín, invidia). Éste pecado capital se basa en el deseo de los bienes o posesiones de otro mortal, sea cuáles sean. Es el opuesto de la caridad.
Pereza, (en latín, acedia). Éste pecado capital es uno en los que es más fácil caer, pues cualquiera puede preferir no hacer algo y seguir cómodamente aposentado, sin cumplir sus promesas o ayudar a alguien. Es el contrario de la diligencia.

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CAPÍTULO NUEVE: Las Tres Virtudes.

Las Tres Virtudes son el pilar de la Iglesia de la Luz, y deben ser cumplidas a rajatabla por todo creyente de la Luz. Éste apartado es aplicable si el caballero cree en la Luz. Ésta parte adicional está extraída de la Justa Medida de la Orden del Alba de Plata, puesto que yo mismo no he podido explicarlo mejor:

Respeto:
El Respeto es la Primera Virtud a enseñar a todos aquellos que se unen al camino de la Luz, no exenta por ello de ser de las más complicadas de alcanzar en plenitud. Es el nuestro el camino del guerrero de la Luz, y es fácil encontrar ante nosotros numerosos enemigos a los que podríamos despreciar por su origen o actos. Y sin embargo, nuestros oponentes son dignos, como nuestros hermanos, del mayor de nuestro respeto. El respeto nos otorga una conexión con nuestros enemigos, sea cual sea el campo de batalla, con sus intereses y su sufrimiento. El respeto nos proporciona entendimiento. Respetar a quien se aprecia es una tarea sencilla. El verdadero reto se encuentra en tender la mano y extender la Virtud más allá de quien amamos.
Extracto de los versos del libro de Alonsus Faol:
Principio del Respeto: Cada cosa posee su propia conexión con el mundo
Lección del Respeto: No dañes aquello que valorarías si fuese tuyo.

Tenacidad:
Resistencia y perpetuidad. No cabe duda de que los nuestros son tiempos oscuros y difíciles. Inocentes sufren a nuestro alrededor, en un mundo consumido por la guerra y el odio. Buenos hombres y mujeres caen a diario para defenderles y proveer un mañana mejor. Muchos hemos experimentado el sabor de la traición o el desánimo. No rendirnos ante esto, prevalecer con firmeza ante ellos nos acerca a la Virtud. Frente a las adversidades debemos continuar sinceros al motivo de nuestra lucha. La Tenacidad es inherente a la condición de todo aquél que toma las armas para defender a los que ama, y pese a la dureza de la lluvia, sigue en pie. No hay que confundir no obstante, la tenacidad con la insensatez o la bravuconería desmedida. La lección no es que el hombre no debe temer. La lección reside en que debe ser capaz de sobreponerse a sus miedos, de tomar las decisiones acertadas y de prevalecer.

Extracto de los versos del libro de Alonsus Faol:
Principio de la Tenacidad: El mundo es demasiado grande para reconstruirlo en un día.
Lección de la Tenacidad: La perseverancia genera fuerza.

Compasión: La última pero no menos importante de las tres Virtudes. Es sencillo ver rivalidades y diferencias, experimentar el odio y el desprecio, pero el verdadero desafío se encuentra en observar más allá de las apariencias y comprender las similitudes que nos acercan. A través de ésta visión, podemos sentir la compasión por las pérdidas de aquellos que nos rodean, incluso cuando batallan bajo diferente estandarte. Sintiendo y comprendiendo por amigos y enemigos del mismo modo, se reafirma nuestra conexión con el mundo.

Extracto de los versos del libro de Alonsus Faol:
Principio de la Compasión: Es más productivo iluminar la vida ajena que la propia.
Lección de la Compasión: Proporciona ayuda libremente, pero no menosprecies a quien la recibe.

CAPÍTULO DIEZ: Clases que pueden ser caballero.
El caballero medieval, al que está dirigido está guía, puede ser interpretado mediante estas clases:
– Guerrero, Paladín, Caballero de la Muerte, Pícaro: es decir, todas las clases que puedan manejar armas cuerpo a cuerpo y ataquen a melé, puesto que las clases a distancia manejan armas que no son nobles, y por lo tanto, no son merecedoras de la ordenación de caballería.

En las sociedades en las que el título pasa a ser honorífico, como la gilneana, todas las clases pueden ser caballeros.

CAPÍTULO ONCE: Final y agradecimientos.

Hemos llegado ya al final. Espero con total sinceridad que os haya gustado y que os haya divertido; que os sirva para interpretar a vuestro caballero, y que os ayude también en la vida real. Agradezco sobremanera al Alba de Plata por la acertadísima visión de las Tres Virtudes, redactada por Tristan, y espero que no os importe que lo haya pegado aquí. Agradezco a Galahalt los consejos para añadir el capítulo once, que es una parte vital de la guía.

¡Muchas gracias!
J. Blackthorn. (Gareus)

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